Rowan no dijo nada, solo miró a Grace unos segundos. Lo suficiente para que Grace entrara en pánico por aquella mirada. Ella deseaba que él la mirara con rabia, decepción o algo más, pero él simplemente la mira como si estuviera vacío y eso le dolió más. Sin decir palabra, caminó a la puerta y ese solo acto hizo que Grace sintiera un escalofrío recorrer su columna. Presa del pánico y aterrada porque su plan podía salir mal, corrió tras él y lo sujetó del brazo, así deteniéndolo antes de que abriera la puerta. —Rowan, por favor… no te enojes conmigo. —Rowan, que tenía cada músculo de su cuerpo tenso, bajó la mirada con lentitud hasta dejarla fija en el agarre de Grace. Ella, que lo conoce muy bien, lo soltó inmediatamente y retrocedió un paso a medias, pues no estaba dispuesta a dejarlo ir. —Yo solo estaba siendo su amiga, tal y como te prometí. Me pidió ayuda y no supe decir que no. Me dio pena, se veía desesperada. —Rowan seguía en silencio; en lo único que podía pensar él es
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