Dália apretó mi mano como si no quisiera que me apartara de ella.–Júlia siempre ha comido en la mesa principal, Dália come mejor cuando Júlia está cerca– dijo Leonardo mirando a Carla con firmeza.–Dália ya está bastante grandecita para que le den la comida en la boca, el próximo año irá a la escuela, y allí nadie le dará la comida en la boca––Dália come sola, solo necesita a Júlia para...––Para nada. Yo soy su madre, así que si necesita ayuda para cortar la carne o cualquier cosa, yo la ayudaré. Problema resuelto. Ven, Dália.– Carla se acercó y tomó la mano de Dália, que no soltaba la mía.–Ven ahora mismo, Dália, ¡no seas malcriada! Yo soy tu madre, no esa mujer–Lancé una mirada afilada a Carla y me agaché frente a Dália. –Cariño, ve a comer, ¿sí? Y termínalo todo, luego iré y te acostaré, ¿de acuerdo?–Tímidamente, Dália asintió con la cabeza, y me levanté mirando a Carla.–Por favor, no uses ese tipo de palabras negativas con ella, eso puede afectarla––Y tú no me digas cómo d
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