Dália cortó el pastel con Leonardo y Carla, y pronto la voz de la maestra de ceremonias volvió a escucharse.
–Y ahora, ¿para quién será la primera porción de pastel? Seguro que es alguien muy especial para nuestra Dália. ¿Quién será? ¿Quién será?– decía la voz animada.
Dália recibió el platito con el pedazo de pastel y, sin dudar, corrió hasta el rincón donde estaba Julia, deteniéndose frente a ella.
–¡Es para ti, Julia!
Se escucharon murmullos entre la multitud, mientras Carla apretaba el cuch