Carla colgó el celular rápidamente, y yo la miré, notando lo nerviosa que estaba.
–¿Qué pasa?– pregunté, mirándola con desconfianza.
–N-no es nada– dijo ella, intentando disimular.
–Estás sudando frío. ¿Por qué te pusiste nerviosa al saber que Adrian está regresando?–
Carla me miró, tratando de mantener la compostura. –¿No es obvio? Yo estaba comprometida con tu hermano. Y él, como un mocoso irresponsable, huyó al extranjero, dejándome como una idiota. Después tuve que casarme con el primer bas