Leonardo llegó a casa al final del día, siendo recibido por Dália y Júlia, que estaban en la puerta principal de la mansión.Sin embargo, al igual que más temprano, solo miró a Júlia por breves segundos, respondiendo a su “buenas tardes” de manera casual. Luego se agachó, tomó a Dália en brazos y entró en la mansión.Júlia suspiró, pero no se rindió. Entonces fue a la cocina y nuevamente ayudó al chef con la cena, preparando más de los platos favoritos de Leonardo.Durante la cena, Leonardo volvió a notar el cambio en el menú, pero no se quejó, pues todo parecía muy atractivo. Probó y, una vez más, aquella sensación surgió dentro de él, algo familiar que no lograba describir con cada bocado.Percibía que ese era un esfuerzo de Júlia por acercarse a él nuevamente, pero aún tenía dudas, un conflicto entre su mente y su corazón.Y, mientras comían, en aquella mesa casi silenciosa, Leonardo se encontró mirando a Dália, pensando en cómo todos decían que había salido mucho a su padre y casi
Leer más