A la mañana siguiente, Julia se despertó temprano. El sol apenas iluminaba la habitación, pero ella ya estaba de pie. Necesitaba preparar a Dalia muy temprano y llevarla a la mesa del desayuno, en caso de que Leonardo saliera antes hacia la empresa, y así tener una oportunidad de acercarse nuevamente a él.
Pero antes de ir al cuarto de Dalia, fue a la cocina, donde el chef estaba preparando el desayuno.
–Señorita Julia, buenos días.– saludó el chef.
–Buenos días– respondió Julia sonriendo, y fu