LaraEl sol ya invadía la habitación cuando mis ojos se abrieron lentamente. El aire estaba cálido y todavía cargado con el perfume de rosas y especias que flotaba en el ambiente, un recuerdo silencioso de la noche anterior.Mi cuerpo estaba relajado, aunque un leve cansancio me hacía querer quedarme allí, entre las suaves sábanas, disfrutando de la sensación de seguridad que el colchón me ofrecía.Fue entonces cuando percibí el aroma del café y algo dulce en el aire.Me giré lentamente.Y allí estaba él.De pie junto a la cama, sosteniendo una bandeja con el desayuno.Khaled estaba sin camisa, usando apenas unos pantalones de lino claros, y me observaba con esa sonrisa torcida que siempre lograba descolocarme.—Buenos días, habibti —dijo con la voz ronca, cargada con el peso de la mañana… y de algo más.Me acomodé entre las almohadas, sintiendo un leve cansancio en los músculos, pero nada realmente molesto.Khaled lo notó de inmediato. Alzó una ceja mientras dejaba la bandeja sobre m
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