Capítulo 61. La huida.
El cañón del arma apuntaba directo a la espalda de Liam.El clic metálico del seguro quitándose rebotó en las paredes de la cocina.Liam se quedó rígido. Olivia dejó de respirar de golpe. El sudor frío le bajó por la nuca.—Suelten a la chica —ordenó el guardia. Su voz era ronca y nerviosa—. Despacio. Las manos donde pueda verlas.Liam no se movió. Su mente calculaba la distancia. Si soltaba a Georgina, podía sacar su arma, pero el guardia dispararía primero. A esa distancia, una bala de rifle de asalto los atravesaría a los tres.Olivia miró de reojo. A su derecha, sobre la isla de acero inoxidable de la cocina industrial, había un mortero de piedra pesada. Lo usaban para machacar especias. Era un bloque macizo de granito negro.—Dije que la suelten —repitió el hombre. Dio un paso adelante. Las botas rechinaron contra las baldosas.Olivia no lo pensó. El instinto de supervivencia de la calle tomó el control absoluto de su cuerpo.Soltó la cintura de Georgina. El peso extra cayó de go
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