«¿Interesada? ¡Imbécil te devolví el dinero que me mandaste con tu abuela! ¡Cobarde!» dijo ella en su mente. La reunión entre Dominic y Grace escaló su punto más alto, él la había llamado interesada, esperando que ella se defendiera, pero no fue así, ella no gritó, no se inmutó, lo que no sabía él es que sus palabras seguían ahondando la herida. —Señor Pierce esta reunión es estrictamente de negocios, así que lo escucho. —Miró su elegante reloj digital—. Tiene cinco minutos. Dominic apretó los puños, tensó la mandíbula. —Eres una gran actriz Grace Scott, mientras fingías que te dolía nuestra separación y hasta me decías que me amabas, tenías a otro hombre, y no dudaste en correr a sus brazos y casarte con él. Grace sintió que la sangre le hervía ante la acusación. La mandíbula se le tensó tanto que le dolió, pero no permitió que su máscara de frialdad se rompiera. En lugar de gritar, se reclinó lentamente en su silla, observando a Dominic con una lástima que fue más hiriente que
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