C28: Libera mis barcos o hundiré tu empresa.
Dominic se quedó sin aliento, con las palabras muriendo en su garganta mientras su abuela giraba lentamente, atónita ante la audacia de la mujer que acababa de invadir su oficina. Dominic no le quitaba los ojos de encima a Grace, sentía su corazón latir desbocado. Parecía un sueño, ella estaba ahí. Después de seis años, la tenía frente a él. El deseo de acortar la distancia y tocarla para ver si era real luchaba contra su orgullo.
—Señor… le dije que no podía entrar pero la señora no hizo caso