C23: Quizás esos niños serían míos.
Grace entró en la casa como un torbellino, arrojando su bolso sobre la consola del recibidor con una fuerza que hizo saltar los adornos. Su rostro estaba congestionado por la rabia y el miedo contenido. Todos habían llegado juntos tras el encuentro en el parque, y el silencio en la entrada era asfixiante.
—¡Rose! —gritó Grace, y su voz resonó en toda la planta baja—. Te di instrucciones precisas. Te dije que no salieran de casa hoy. ¿En qué estabas pensando al llevarlos a la empresa?
La niñera