C30: No quiero los terrenos, te quiero a ti.
Grace sintió que las paredes del despacho se cerraban sobre ella mientras el aliento de Dominic le rozaba la piel del cuello. Era el mismo hombre impositivo de siempre, el que creía que el mundo entero debía girar a su ritmo.
—Eres el mismo egoísta de siempre, Dominic —le soltó ella, apartándose apenas unos centímetros para poder mirarlo con todo el desprecio que sentía—. Solo piensas en tus intereses. Tu capricho le está costando el empleo a muchas personas y el tiempo se agota. En esos barcos