Jueves por la noche. La Gala Anual de Empresarios Chilenos.Me vestí con cuidado meticuloso. Un vestido negro elegante, simple pero impactante. El cabello recogido en un moño perfecto. Una armadura de guerra en forma de alta costura.León bajó a las seis y media con un traje oscuro perfectamente cortado y una corbata plateada que brillaba bajo las luces.—¿Lista?—No, pero vamos de todas formas.Manejamos hacia el Grand Hyatt en un silencio tenso, ambos procesando lo inevitable.—Si Patricio se acerca, somos corteses pero firmes —dijo León cuando ya estábamos cerca—. Nada de emociones descontroladas. Toda la élite empresarial estará mirando.—Eso no ayuda con los nervios.—No se supone que te ayude. Se supone que te mantenga enfocada.El salón era exactamente lo esperado: cristales brillantes, luces suaves, gente hermosa con ropa cara y conversaciones que enmascaraban juegos de poder despiadados. León me guio presentándome una y otra vez como "mi esposa, Abril." Todos sin excepción ha
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