Dos semanas de luna de miel habían pasado volando, París con sus museos y cenas bajo la Torre Eiffel, Roma con sus ruinas antiguas y pasta increíble, y ahora Grecia, nuestro último destino antes de volver a Chile.Santorini era exactamente como las fotos, casas blancas con cúpulas azules colgando de acantilados sobre el mar Egeo, atardeceres que pintaban el cielo de naranja y rosa, aire cálido de febrero que era verano en Chile pero invierno aquí.Habíamos reservado una villa privada en Oia con vista al mar, piscina infinita, y privacidad absoluta.Era nuestro último día en la isla, mañana volábamos de regreso a la realidad, a la fundación, a Valverde Capital, a vida normal como pareja casada de verdad.Pasamos la mañana en la playa, tarde explorando tiendas pequeñas en el pueblo, comprando recuerdos para la familia.Volvimos a la villa cerca de las seis para prepararnos para nuestra última cena en Grecia.Me duché primero, dejando que agua caliente relajara músculos cansados de dos s
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