Sara llegó a la una y media en punto.
Entró con la bebé en el coche, expresión de comandante de operaciones, y dos mujeres detrás con maletines grandes y la energía profesional de gente que hace esto todos los sábados y lo hace bien.
—Martina y Claudia —dijo señalando a cada una—. Las mejores. Me demoré dos semanas en conseguirlas. —Me miró.— Siéntate.
Me instalé frente al espejo. Martina empezó con el pelo. Claudia organizó sus cosas en silencio eficiente. Sara se acomodó en el sillón del rinc