La audiencia para el veredicto inició más temprano de lo habitual. Claudia llegó preparada para liberar a su cliente y amante. En cuanto la jueza encargada de dictar la absolución o la condena de Paul entró en la sala, todos se pusieron de pie.Antes de dar a conocer la decisión y el fallo del jurado, la Dra. Valladares cedió el derecho de palabra a Paul, quien, como todo imputado, tenía la posibilidad de expresar sus emociones y apreciaciones sobre el juicio.—Buenos días, señoría, abogados, jurados, presentes, oficiales. Quiero aceptar el derecho que se me otorga para agradecer a mi abogada, la Dra. Claudia Lima, por aceptar llevar mi caso y defenderme. Soy inocente y espero que hoy se demuestre en este lugar.Verónica cruzó miradas con Thiago y murmuró con evidente desprecio:—Es un descarado ese hijo de p…—Cálmate, Verónica. Sabes que es su derecho defenderse, aunque esté mintiendo. No puede autoincriminarse.Thiago se puso de pie. En un intento por inclinar el juicio a s
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