La presencia de Tatiana en la mansión no era una simple casualidad geográfica ni un capricho de paso; era un movimiento calculado en un tablero que ella misma había diseñado. Mientras observaba a Audrey alejarse con los niños, Tatiana sonrió con una frialdad que helaba la sangre. Su padre, Viktor Sokolov, el hombre que había rescatado a Alessandro de las cenizas, había empezado a presionar. Viktor quería ver a su única heredera casada y con un futuro sólido, por lo que se había dedicado a presentarle pretendientes de la élite europea. Sin embargo, Tatiana siempre había sido una mujer de un solo objetivo, y ese objetivo era Alessandro Di' Giovanni.En el pasado, sus encuentros habían sido más que simples reuniones de amigos, pero Alessandro siempre mantuvo una barrera infranqueable. Él respetaba demasiado a Viktor como para jugar con los sentimientos de su hija, y aunque ella se había mostrado dispuesta a entregarse por completo, Alessandro le dejó claro, con una honestidad brutal, que
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