Amelia estaba nerviosa.Apenas habían salido de la consulta cuando Dimitri, con la naturalidad de quien anuncia una reunión de negocios y no un acontecimiento que podía cambiarlo todo, le informó que sus padres querían conocerla esa misma noche.No estaba ni remotamente preparada para enfrentarse a los Smirnov. Hasta hacía unos días, ellos la conocían como la organizadora de bodas de su hijo. Ahora Dimitri pretendía presentarla como su futura esposa.Cualquiera en su lugar se desmayaría.—La próxima vez que planees algo importante podrías avisarme con anticipación —dijo, conteniendo el temblor en su voz.—Consideré hacerlo —respondió él con calma—, pero si te hubiera avisado antes, te habrías pasado el día estresada.Ella lo miró de inmediato.—No lo sabes. Ni siquiera me conoces lo suficiente como para afirmar algo así —replicó a la defensiva.Aunque, en el fondo, sabía que tenía razón. Después del encuentro con Lily, ya había tenido suficiente por un solo día.—¿Al menos ellos ya sa
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