Los dos guerreros que acompañaban a Lea y Morgan dejaron de escoltarlos cuando llegaron a los límites de la ciudad, pues su condición de nativos no les permitía ir más allá.—Padre, siento que esto es demasiado peligroso… tengo un mal presentimiento— dijo ella, observando a la pequeña, que tomaba un biberón con sangre de animal.—Hija, sé que lo es, pero no debemos perder la esperanza de que Valentín y Sophie vendrán con nosotros. Además, buscaremos refugio con la legión de Alaska, no te preocupes; ellos saben dónde encontrarnos.—No lo sé, padre… además la niña necesita a sus padres. Es un momento muy importante para ella y esta situación me está acabando.—Hija, por favor, pronto saldremos de todo esto.Continuaron su camino cuando, de repente, un fuerte estruendo cayó sobre el capó del auto y Morgan frenó bruscamente.—¿Qué fue eso, padre?—No te muevas de aquí. Protege a la niña.Morgan se bajó del auto y no vio nada. Elian se estaba ocultando; cuando Morgan creyó que no había pel
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