Por fin la luna llena había llegado de nuevo a Charleston. El ambiente en la ciudad estaba tenso; los lobos celebraban su gran noche y el gran Elian se transformaba en su mejor versión. A pesar de que no hubo matrimonio con Sophie, él se encontraba en el gran bar celebrando. Esa misma noche, Brenda, Valentín y Lea decidieron salir a cenar para festejar que seguían juntos.Brenda estaba preciosa. Llevaba un vestido rojo que dejaba ver sus grandes atributos; sus labios, pintados de un rojo sangre, y sus ojos, marcados con un maquillaje intenso que los hacía parecer felinos, la volvían hipnótica. Valentín vestía un elegante traje oscuro, y su hermana Lea, como siempre, lucía ancestral.Fueron al mejor restaurante de las afueras de Charleston, el favorito de Valentín.—Siempre me ha gustado este lugar, y muero por devorar un gran trozo de carne a medio cocinar —dijo Valentín, besándole la mano a Brenda mientras el mesero tomaba la orden.—No soy amante de la carne, querido mío, pero me co
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