El silencio que siguió al mensaje de Valkiria en el búnker no era de paz, sino de esa calma antinatural que precede a los terremotos, Nikolai dejó el teléfono sobre la mesa de metal, y por un segundo, vi cómo la máscara de hierro del Don se agrietaba para dejar paso a un hombre que sabía que el tiempo se le escurría entre los dedos, los generales de la Bratva no eran tontos, habían olido la sangre de las irregularidades financieras y el rastro de la Operación Ícaro, ahora, el hombre que me había rescatado de las garras de mi propia familia estaba a punto de ser devorado por la suya propia, pero en lugar de ver miedo en sus ojos, vi una resolución feroz, una que me incluía a mí de una forma que nunca imaginé.Me acerqué a él, mis pies descalzos apenas haciendo ruido sobre el suelo frío, y le puse una mano en el pecho, sintiendo el latido de su corazón, fuerte y constante como un tambor de guerra, Nikolai me tomó la mano, entrelazando sus dedos con los míos, y me atrajo hacia él con un
Leer más