La cita era a las once.Alice salió del hotel a las diez y veinte.No porque el Centro Médico Miami Shores quedara lejos.Porque había aprendido que el trayecto a las consultas necesitaba ese margen: el tiempo necesario para dejar atrás a la directora del hotel y llegar siendo solo la mujer que iba a escuchar latidos.Bajó al estacionamiento del sótano.Arrancó ella misma, como siempre.Sin chofer.Sin testigos.Eso también era una regla.Miami, a las diez y media de un miércoles, tenía ese ritmo raro de ciudad que ya superó el desayuno y todavía no cae en el peso del almuerzo: tráfico fluido, sol alto, palmeras inmóviles porque no corría una sola ráfaga.Alice puso música baja.Algo sin letra.Condujo sin pensar en el trust, ni en Walton Corp, ni en Karl, ni en Richard, ni en la carpeta de Valeria esperándola sobre el escritorio con tres asuntos pendientes.Pensó en la semana veinticinco.Seis meses y algo.Un número que seguía sorprendiéndola cada vez que lo hacía consciente.No porq
Leer más