A la mañana siguiente ignoré a Henry, por completo, ni siquiera lo miré, incluso no le cociné nada y, salí temprano de la casa y me pasé el día completo con mi amiga Pamela viendo tiendas, paseando por el centro comercial, mirando ofertas, comprando minifaldas, comiendo helado, hablando de modas, películas, política y por supuesto de hombres. ¡¡¡A mí me gustan mucho los hombres!!! -Henry es muy celoso-, le confesé entonces a mi amiga. Le conté que él había aporreado a Lou, pero que felizmente no lo mandó al hospital. -Henry se comportó como un energúmeno, igual a un orangután iracundo-, soplé mi decepción. Otra vez estaba envuelta con un hombre violento, celoso, explosivo. ¡¡¡Yo no tenía cura!!! -Te advertí que no me gustaba ese sujeto, se le veía muy iracundo, irascible, de pocas pulgas, los hombres así son fáciles de detectar, pero tú no me quisiste escuchar-, estrujó su boquita desencantada, Pamela. -Es que él no era así, Henry era muy cariñoso conmigo, me trata
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