Contraté a Pamela Wilkins para mi seguridad personal. Las amenazas de Ronald me tenían muy preocupada y pensaba que ese tipo me podía atacar en cualquier momento. Ella aceptó encantada de trabajar en mi staff. -Claro, es un honor cuidar las espaldas de una celebridad como usted, señorita Jacqueline-, sonrió ella muy coqueta. Le habilité, incluso, un cuarto en mi casa, además. -Estar contigo es como tener una hermana-, estaba yo muy contenta de contar con alguien a quien contarle mis decepciones y desalientos cotidianos, compartir mis alegrías, mis triunfos y éxitos, y por supuesto hablar de hombres, uno de los temas que más me apasionaban, je je je. Pamela era una buena chica, conversadora, con kilometraje en la vida, tenía una filosofía simple de ver las cosas, me era súper agradable, muy coqueta además, le gustaba llevar sus pelos alborotados y le encantaba lanzarlos siempre al aire. Reía por cualquier cosa, también. Yo le conté de mis padecimientos con Joseph, de que estaba i
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