Capítulo 235: El Segundo HerederoLa cabeza de Mikhail rodó sobre las baldosas de mármol con un sonido seco, un golpe que resonó en el silencio sepulcral de la Gran Sala. El cuerpo de Valerius, ahora envuelto en un capullo de cristal negro tejido por mariposas hambrientas, se estremecía en espasmos de una agonía que Astraea sentía vibrar en su propia nuca, a pesar de que la marca de unión hubiera sido devorada. Frente a ella, el recién llegado sostenía aún el cabello ensangrentado del consejero, pero sus ojos no estaban fijos en el traidor muerto, sino en Astraea. Era un hombre joven, de facciones que eran una simetría perfecta de las de Vaelen, pero con una palidez que recordaba al sol de invierno sobre la nieve. El segundo heredero, el nombre que el diario de Selene había gritado en silencio, acababa de reclamar su espacio en el tablero.La dilatación sensorial en este encuentro era una marea de opuestos que chocaban en el cuerpo de Astraea. Percibía la textura de sus propias raíces
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