Capítulo 163: El Tejido de la InconscienciaEl vacío que dejó la partida de Valerius fue una herida abierta en el aire. Astraea se encontró sola ante la figura de Mikhail, o lo que quedaba de él: un ente compuesto por raíces negras que crujían con cada movimiento, como si la tierra misma estuviera sufriendo una indigestión de sombras. El aroma a jazmín negro, antes sutil, se volvió una neblina densa que se pegaba a su garganta, asfixiando cualquier intento de invocar su antigua luz.La dilatación sensorial en este umbral del sueño era agónica. Astraea percibía la textura rugosa de las raíces que brotaban del suelo, el frío mineral del corazón dorado que Mikhail sostenía y el sonido de un goteo rítmico que no venía de ninguna parte, un pulso que marcaba el tiempo que le quedaba a Selene. El erotismo de la muerte acechaba en los detalles; la palidez de su propia piel, ahora despojada de su brillo solar, se sentía frágil, como el papel de seda a punto de rasgarse bajo una caricia violent
Ler mais