—¿Me estás diciendo que te vas de viaje de Killian? —La voz de Virginia resonó por todo el apartamento mientras la veía preparar su equipaje—. ¡Esto sí que es una sorpresa!
También para Olivia lo era, porque todavía dudaba de que hubiera aceptado tal cosa, porque después de su encuentro en la oficina, Killian se había comportado como el perfecto gilipollas que era. No parecía una invitación, sino más bien una demanda; todavía no le quedaba claro si todo lo que le dijo para convencerla era cier