Elías tomó a Alma de los hombros, mirándola con terror.Su rostro mostraba una mezcla de miedo y urgencia, como si cada segundo que pasara significara la diferencia entre la vida y la muerte de su familia.—¡¿Qué le pasó a mi familia?! —exclamó, con la voz quebrada, apretando los hombros de la asistente—. ¡Dime qué pasó!Alma tragó saliva, intentando mantener la calma. Su corazón latía con fuerza.—Señor Senegal… lo necesitan en casa… es urgente —dijo con rapidez, consciente de que cada palabra contaba.Elías asintió, decidido a ir de inmediato. No había tiempo que perder.Sus manos temblaban ligeramente, pero no podía permitir que el miedo lo paralizara.Se apartó un paso, listo para salir, cuando de repente sintió el brazo de Ela sujetando el suyo.—¡Amor, no te vayas! —susurró ella con desesperación—. No quiero quedarme sola… por favor, quédate aquí. No puedes hacer nada… además… ellos no son tu familia. Elyna no es tu madre.Elías la miró con estupor, con los ojos abiertos, incréd
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