—No hacía falta —dijo Sylvia, girándose bruscamente. Levantó la mano con suavidad y, con un gesto preciso, desvió la taza de café justo a tiempo.Bella ya había fingido un tropiezo "accidental", y con ese movimiento perdió por completo el control de la taza. Abrió los ojos con terror y vio cómo el café, aún humeante, se volcaba directamente sobre ella.Como si el tiempo se hubiera ralentizado, el líquido describió un arco en el aire.—¡Aaahhh!El café recién hecho estaba tan caliente que Bella saltó al instante, brincando en el mismo sitio sin parar, hasta que todas las miradas del café se dirigieron hacia ella.—Ay, lo siento mucho —dijo Sylvia con una expresión llena de disculpa—. No lo hice a propósito. ¿Estabas bien?—¡Bella! —Richard se apresuró a acercarse, mirándola con preocupación.El dolor dejó la mente de Bella en blanco. Furiosa, clavó los ojos en Sylvia.—¡Lo hiciste a propósito! ¡Fue totalmente a propósito! ¡Sylvia, tú eras Sylvia!El camarero se acercó con cautela y hab
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