En un abrir y cerrar de ojos, llegó el fin de semana.
El Summer Hotel se alzaba en pleno centro de N City.
En el camerino, la iluminación era brillante. Con la ayuda del personal, Bella se puso un vestido de noche de confección compleja.
Aquel día cumplía 21 años.
Ese vestido lo había encargado tres meses antes. Había requerido un trabajo artesanal enorme: el tono rosa empolvado realzaba la juventud y hacía que la piel se viera más clara; el diseño palabra de honor resultaba muy sensual, con en