Tras decirlo, Hiram sujetó la parte posterior de su cabeza con una sola mano y, bajando el rostro, cubrió sus labios, besándola con dominio y fuerza.En su boca se mezclaba el amargor de la cerveza, pero para él era como si estuviera impregnado de amapola: adictivo.Al principio solo había querido probar un poco, pero una vez iniciado el beso ya no pudo soltarse. La besó con mayor osadía, succionando sus labios como si quisiera devorarla por completo.Sylvia lo miró fijamente, con los ojos clavados en sus cejas afiladas y su mirada intensa; su mente quedó en blanco. Sintió que tal vez debía resistirse, pero al mismo tiempo no le parecía tan terrible.Sus labios eran fríos, y eso resultaba extrañamente agradable.Sin pensarlo, Sylvia pasó la lengua, lo que provocó una respuesta aún más impetuosa, como una tormenta.Al final, a Sylvia le dolía el cuello de tanto inclinarlo; logró soltarse con esfuerzo.Hiram se quedó sentado detrás de ella, respirando de manera irregular, observándola f
Leer más