Capítulo 24. Volando al matadero.
Valentina guardó el anillo en su bolsillo. Volvió a agarrar su maleta.Esquivó el cuerpo grande de Renzo por la izquierda.Él estiró el brazo para agarrarla del codo.—Si bajas por esa pasarela, no te voy a buscar, Valentina —la amenazó Renzo.Su voz fue un látigo en la espalda de ella.—Si cruzas ese metal y te vas con ese viejo, te olvidas de mí para siempre. No voy a compartir a mi mujer.Valentina se detuvo justo en el borde del yate. Su pie derecho tocó el inicio de la pasarela de aluminio.El corazón le exigía que se diera la vuelta. Le gritaba que tirara la maleta al agua, que se lanzara a sus brazos y dejara que el mundo ardiera.Apretó los dientes. El dolor físico en su pecho era peor que el del balazo en la pierna.—Adiós, Renzo.Repitió. Dio el primer paso. El metal crujió bajo su peso.No miró atrás.Empezó a bajar. Tac, clac. Tac, clac. El bastón y las ruedas de la maleta marcaban el ritmo de su huida.El sol le pegaba en la cara, pero Valentina sentía que se estaba conge
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