La madrugada parecía haberse congelado alrededor del hospital. Las luces blancas iluminaban la entrada principal mientras vehículos entraban y salían constantemente, pero Jeremy no veía nada de aquello. El automóvil apenas se detuvo por completo y él abrió la puerta de golpe, avanzando con pasos apresurados hacia el interior. Su corazón golpeaba tan fuerte dentro de su pecho que incluso respirar comenzaba a dolerle.Las puertas automáticas se abrieron frente a él y una corriente de aire frío impactó contra su rostro, pero Jeremy siguió avanzando sin detenerse. Detrás de él, Evans corría intentando alcanzarlo.—¡Señor Jeremy!Pero Jeremy no escuchó.Solo había una pregunta dentro de su cabeza.Solo una.Diana.Llegó hasta el mostrador y apoyó ambas manos sobre la superficie con fuerza. La recepcionista levantó la mirada, sobresaltándose ligeramente ante la presencia del hombre. Jeremy Ambrosetti tenía un aspecto que nunca había mostrado al mundo. Su cabello estaba ligeramente desordena
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