El amanecer en Inglaterra llegó de manera silenciosa, casi imperceptible, como si el mundo dudara en irrumpir en la calma que había envuelto la noche anterior, los primeros rayos de luz se filtraron entre las cortinas, dibujando líneas suaves sobre las paredes y sobre los cuerpos que descansaban aún entrelazados.Jeremy despertó lentamente.No fue un despertar brusco, ni agitado, sino uno pesado, denso, como si su mente aún estuviera atrapada entre el descanso y todo lo que lo esperaba al abrir los ojos, su respiración era profunda, pausada, y por unos segundos permaneció inmóvil, sintiendo el calor que lo rodeaba.Diana.Estaba entre sus brazos.Su cuerpo encajado contra el suyo con una naturalidad absoluta, como si ese fuera su lugar desde siempre, su cabello caía suavemente sobre la almohada, algunas hebras rozaban el pecho de Jeremy, provocando una sensación casi hipnótica, su rostro estaba relajado, en paz, ajeno por completo al peso del mundo exterior.Jeremy la observó en silen
Leer más