El cielo de Inglaterra los recibió cubierto de nubes.
No era una sorpresa.
Pero había algo en ese gris constante que contrastaba con la tensión silenciosa que venía creciendo entre ellos desde el vuelo.
El avión aterrizó con suavidad, y mientras los pasajeros comenzaban a levantarse, Edith permaneció sentada unos segundos más, mirando por la ventana.
Había vuelto.
A su mundo.
A su espacio.
Y aun así…
No era lo mismo.
—¿Lista?
La voz de Evans llegó desde su lado.
Ella no respondió de inmediato,