37. No pude evitarlo
AnabellEl beso me golpea antes de que pueda pensar.Antes de que pueda decidir.Mi primer impulso es apartarme. Mi cuerpo reacciona solo, rígido, sorprendido, como si alguien hubiera cruzado una línea invisible sin avisar. Pero en ese mismo segundo ocurre algo peor.No quiero hacerlo.Siento sus manos firmes en mi rostro, el calor que no debería existir en una pista de hielo, la forma en que su boca se mueve con una seguridad que no pide permiso, que no duda. Y mi mente grita que esto está mal, que no es parte del trato, que no debería…Pero mi cuerpo no escucha.Mis manos suben solas, casi con traición, y se enredan en su cuello antes de que pueda detenerlas. El contacto me eriza la piel. Gael parece notarlo, porque su respiración cambia, se vuelve más profunda, más irregular, y de pronto me acerca aún más a él, como si temiera que pudiera desaparecer si afloja un centímetro.Siento sus manos recorrer mi espalda, deslizarse con cuidado —demasiado cuidado— hasta mi cintura. No es com
Ler mais