39. Toda tuya
Anabel
Dudo frente al espejo más tiempo del que debería.
No porque no sepa qué ponerme, sino porque sigo preguntándome si debería ir.
Gael no me lo pidió directamente.
Solo lo dejó caer, como quien no quiere la cosa, mientras se ataba los cordones antes de salir esa mañana.
—Entrenamos en el Garden —dijo—. A puerta cerrada… pero hay un pase que te deja entrar al estadio y los partidos.
No me miró cuando lo dijo. Y yo fingí no darle importancia.
Pero aquí estoy.
Con un abrigo sencillo, jeans osc