33. Demasiado cerca
Gael
No debería haberlo dicho así.
No debería haber sonado como una promesa cuando, en teoría, solo era eso: un acuerdo.
Un contrato.
Un trato frío y claro, sin sentimientos de por medio.
Maldita sea.
Pero en cuanto las palabras salen de mi boca —porque estás conmigo—, veo algo cambiar en su expresión.
Anabel parpadea, como si no esperara escucharlo de esa forma. Como si la frase la hubiera tomado por sorpresa.
Y entonces sucede.
Se sonroja.
No es exagerado. No es teatral. Es apenas un leve rub