Las terrazas de L.A siempre era una buena opción para la comida de Leslie, quedaba cerca de las oficinas y daba una prodigiosa vista de la ciudad, casi como si fuera dueña de ella. Arthur aceptó encantado la invitación a comer, más que nada porque no sucedía con frecuencia, por eso no tardó mucho en sospechar que se trataba de una trampa. Sabía que era su hora de descanso, así que ya había visto a Lauren, ya habían hablado. Tal vez quiera sermonearlo por haber estropeado, por enésima vez, las cosas con Lauren.-Esperarás hasta el postre para decirlo. –dijo Arthur de pronto, con la boca llena de comida. Leslie se mostró confundida.-¿Decir qué?-Lo que sea que tengas que decirme. –hizo una pausa en lo que tragaba. –No lo tomes a mal, me gusta compartir tiempo contigo, pero lo hacemos tan poco que entenderás que me sorprenda.-No hay razones. –mintió aparentando normalidad.-Siempre las hay. La última vez que me invitaste a una comida fue cuando conociste a Alison, y lo hiciste para ser
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