Las terrazas de L.A siempre era una buena opción para la comida de Leslie, quedaba cerca de las oficinas y daba una prodigiosa vista de la ciudad, casi como si fuera dueña de ella. Arthur aceptó encantado la invitación a comer, más que nada porque no sucedía con frecuencia, por eso no tardó mucho en sospechar que se trataba de una trampa. Sabía que era su hora de descanso, así que ya había visto a Lauren, ya habían hablado. Tal vez quiera sermonearlo por haber estropeado, por enésima vez, las c