40. ¿Me tienes miedo?
LyraDespierto sobresaltada.Durante un segundo no recuerdo dónde estoy, ni por qué el aire huele distinto, más húmedo, más verde. El techo no es un techo, sino ramas entrelazadas y hojas que filtran la luz del amanecer. El silencio no es el de una habitación cerrada, sino uno vivo, lleno de insectos y del murmullo lejano del agua.Me incorporo de golpe.—¿Alaric…?No está.El miedo me atraviesa antes de que la razón tenga tiempo de alcanzarme. El fuego se ha apagado. El lugar está ordenado, demasiado. No hay señales de lucha, ni de huida apresurada, pero aun así el pecho se me aprieta.¿Se fue?¿Me dejó aquí?Me pongo de pie, descalza, ignorando el frío del suelo. Avanzo unos pasos y entonces lo veo: una pequeña ración de comida cuidadosamente envuelta y colocada frente al lugar donde dormí. Agua. Pan seco. Fruta.Trago saliva.No se fue.Respiro hondo y sigo caminando, guiada por un sonido que reconozco ahora: agua. Un lago pequeño, oculto entre árboles y rocas. Me acerco despacio…
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