40. ¿Me tienes miedo?
Lyra
Despierto sobresaltada.
Durante un segundo no recuerdo dónde estoy, ni por qué el aire huele distinto, más húmedo, más verde. El techo no es un techo, sino ramas entrelazadas y hojas que filtran la luz del amanecer. El silencio no es el de una habitación cerrada, sino uno vivo, lleno de insectos y del murmullo lejano del agua.
Me incorporo de golpe.
—¿Alaric…?
No está.
El miedo me atraviesa antes de que la razón tenga tiempo de alcanzarme. El fuego se ha apagado. El lugar está ordenado, de