Esa misma mañana , nada entre Tara y Mateo volvería a ser casual.La luz del amanecer entraba lentamente por las cortinas del apartamento.La ciudad despertaba despacio, envuelta en ese gris suave de las primeras horas, mientras dentro todo permanecía en calma.Tara abrió los ojos sin moverse.Por un segundo no recordó dónde estaba… hasta que sintió el peso cálido de un brazo rodeando su cintura.Mateo. Estaba en la habitación de Mateo y el respiraba profundamente detrás de ella, todavía dormido.Tara no sintió prisa por levantarse, ni preocupación inmediata, ni esa ansiedad constante que parecía perseguirla desde hacía varios meses.Solo tranquilidad, giró apenas el rostro para mirarlo, tenía el ceño relajado, el cabello desordenado y una expresión completamente distinta al hombre seguro y controlador que todos conocían.Así… parecía vulnerable y real.Tara sonrió sin darse cuenta.Intentó moverse con cuidado, pero Mateo reaccionó casi al instante, acercándola más contra él.—No te v
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