No había rastro de Elián por ningún lado unos minutos después. Alyssa creyó que debía preocuparse, pero supuso que, si algo había pasado con él, ella se enteraría por el comunicador en su oreja. La posición de Darío era cuidar de Elián ese día, así que debía estarlo siguiendo en las sombras, sin que nadie lo siguiese.Pero, solo para asegurarse y sentirse más confiada, Alyssa se levantó y se acercó al cuadro más cercano que tenía a ella. Era bonito, un campo floral un poco realista, y fingió entretenerse demasiado en cada pincelada mientras tocaba su oreja con disimulo.– Aquí, Ferrara. ¿Mockery, estás ahí?, ¿alguien ha visto a Elián? –Alyssa apenas abrió sus labios para gesticular aquella pregunta. Ella sintió su corazón detenerse cuando la estática fue lo único que respondió.Aunque, unos largos segundos después, una voz masculina habló del otro lado. El corazón de Alyssa se aceleró al creer por un momento que el dueño de esa voz era Eros, pero resultó solo ser Fernando.– Elián fue
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