Alyssa lo miró embobada, escuchando la suave melodía provenir de las cuerdas del piano. Los dedos de Elián eran largos y finos, perfectos para el piano. Alyssa ya lo había oído tocar un par de veces cuando ambos seguían aún en Inglaterra, en casa de la tía de Elián. Pero, no importase cuántas veces él lo hiciera, Alyssa siempre amaría verlo tocar.—Aun así —musitó Alyssa, haciendo que Elián tuviese que detener su recital para escucharla—. Soy tu mejor amiga, Elián, una boda no cambiará eso. Estuvimos viviendo juntos por más de cinco años, en un país remoto donde ni el idioma sabíamos hablar. Y, como si eso no fuese suficiente, tenemos confianza en el otro. Y nunca me contaste sobre Ciara, sobre tu hermana, sobre lo que tus padres los hicieron pasar, sobre la sentencia de Eros o sobre la enfermedad de tu madre.Elián parpadeó, incrédulo. Pero él no respondió, y Alyssa logró notar el gran parentesco con su hermano Eros cuando Elián simplemente se dio la vuelta sobre su asiento y concent
Leer más