La habitación era gris al igual que el resto del feo lugar, no era exactamente pequeña, pero Alyssa se sintió claustrofóbica allí dentro. No había ventanas, no había cama ni nada más que la puerta, el duro y frío suelo, y las paredes llenas de humedad y moho como el suelo.Ella trató de hacer ejercicios de respiración pero no lograba conseguir nada mientras pensaba en que Eros, Darío, Fernando e, incluso, Artem, estaban allí afuera. Trató de concentrarse, hasta que una voz la sorprendió.—¿Necesitas ayuda?Alyssa se levantó con rapidez. La voz proveniente de su espalda era la de una mujer joven que emergía de la oscuridad. Tenía una tez bronceada, cabello afro y una sonrisa amable, aunque algo pícara. Cargaba un traje exactamente igual al de Alyssa y ella se dio cuenta que era otra bailarina más. Alyssa vio a tres chicas más detrás de ella, todas con el mismo vestuario, aunque, a diferencia de Alyssa, ellas tenían sus manos libres.Con una sonrisa torcida, Alyssa levantó sus manos—. ¿
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