—Para que se lograran los objetivos que ambos compartimos, debemos trabajar unidos aún más de lo que lo hacíamos en el pasado —replico la reina, cruzando los brazos sobre el pecho ensangrentado, su voz adquiriendo una cadencia gélida—. No podemos permitirnos ser burlados por otro humano más, ni por los venenos de la Emperatriz, ni por los errores de su orgullo ancestral. El trono de Inglaterra requiere hilos firmes, no suposiciones de cementerio. Si sus manos tiemblan al ajusticiar, las mías harán el trabajo.Se acercó un paso más, invadiendo el perímetro del vampiro, rompiendo la distancia de seguridad elemental, obligándolo a respirar la vitalidad residual de las víctimas que ahora latía en sus venas, desafiándolo con el aroma de su propia e implacable autonomía. Sus miradas frías se entrelazaban como las hojas de los árboles ante la tempe
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