Mundo de ficçãoIniciar sessãoVlad analizaba cada inflexión calculada de la voz de la reina, deleitándose con la perfección absoluta de su máscara política y la forma en que manejaba la culpa colectiva de los ministros.
—Hija mía... —gimió la anciana tirana desde lo alto del trono, emitiendo un sonido que mezclaba el disgusto visceral, el odio dinástico y la debilidad evidente mientras observaba a la viuda de Thomas postrada a sus pies en actitud d







