—Señor, López. Todo está listo en la sala de juntas.La asistente le entregó las carpetas con los informes. Robert, asintió y suspiró profundo antes de entrar a la sala.—Buenos días, señores.Los accionistas respondieron el saludo, luego el silencio se instaló por largos minutos. La socia mayoritaria se hacía esperar, los accionistas, hombres de trajes impecables y miradas calculadoras, miraban sus relojes. Robert, quien presidía la reunión, sentía que el nudo de su corbata era una soga. Camila, a su lado, lucía un traje de diseñador, blanco, queriendo dar una imagen de sencillez y rectitud. Sostenía un bolígrafo, lista para que Robert, hiciera el traspaso de poderes.—Señores, ante la inestabilidad y la falta de noticias del socio mayoritario del grupo López, procederemos a la votación para la reestructuración del mando —anunció el abogado de Camila con una sonrisa felina.Justo antes de que Robert estampara la firma, la puerta se abrió de par en par y todos voltearon a ver a D
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