Max estacionó el vehículo a medio kilómetro de la planta procesadora apagando las luces mientras revisaba su equipo por tercera vez, chaleco antibalas para ambos, dos armas con munición extra, cuchillo táctico, linterna de visión nocturna, y el dispositivo que Morrison había enviado reluctantemente que bloqueaba señales de detonadores remotos en radio de cincuenta metros.Anabela estaba en el asiento del pasajero con laptop en sus piernas terminando de programar el virus que destruiría cualquier sistema que Sergei intentara usar para acceder al dinero una vez que confirmara la transferencia.—Listo. Cincuenta millones transferidos a la cuenta que especificó en su último mensaje, pero en cuanto intente moverlos el virus se activará bloqueando todo y alertando a cada agencia de aplicación de la ley en tres continentes.—¿Cuánto tiempo antes de que se dé cuenta?—Diez minutos si tiene sistemas buenos. Cinco si tiene expertos monitoreando. Eso nos da ventana pequeña para encontrar a Emma
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